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En mi hogar se camina lento.

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D esde que entendí que ir de la mano no es solo aparentar que sostienes, sino decidir, con presencia, acompañar de verdad, todo cambió. Aprendí que la intimidad es un lujo; no por esconder, sino por cuidar. Se trata de proteger lo que aún late sin necesidad de validación externa, porque resguardar los rincones de uno mismo no es egoísmo, es respeto. Es saber que cuando ofreces algo genuino, no necesitas imponerte ni rebajar a nadie. Comprendí que los lazos reales no gritan, y que soltar también puede ser una forma de amar cuando sostener se vuelve dañino. Ya no busco encajar en vínculos forzados; solo me quedo donde lo mutuo respira, donde la presencia no pesa y donde el afecto no pide la rendición de mi identidad. Donde no solo se trata de exigir sino de entregar; de la conciencia de lo que hacemos y cómo lo hacemos. Acepto caminos distintos. Soy mi hogar, el refugio que decido continuar construyendo con mis propias intenciones, el jardín que deseo cultivar, la semilla que anhelo. Mi ...

Déjalos ser para que te permitas ser.

Existe una realidad inevitable: sin importar lo que hagas, las personas siempre tendrán una perspectiva de ti. Esa imagen que los demás construyen rara vez es un reflejo fiel de quién eres, casi siempre es una proyección de lo que ellos llevan por dentro. El ojo del otro no te ve desde la pureza de tu intención, sino desde el filtro de sus propios juicios, carencias y miedos. Para que alguien pueda realmente verte, tendría que limpiar su mirada de prejuicios y convertirse en un observador puro, despojado de la necesidad impulsiva de proyectar sus sombras en los demás. Cuando una persona no está acostumbrada a que le pongan límites, tu intento de proteger tu espacio personal será interpretado como una ofensa. En su narrativa, no eres alguien que se respeta, sino alguien "insensible".  Es aquí donde ocurre el primer choque: lo que para ti es bienestar, para el otro puede ser un agravio.  Se repite en diferentes faceta de la vida, si amas bailar y lo compartes, no ven tu alegría...

Te eliges y el resto encaja:)

A veces, que no te elijan es el empujón que necesitas para elegirte a ti misma. Es dejar de pelear con la realidad y aceptar que no se trata de buscar explicaciones para consolar el alma, sino de abrazar la aceptación, incluso cuando incomode. Te comparto esto porque en una de mis meditaciones del año pasado, me encontré de frente con todos esos recuerdos de las veces que me sentí "dejada de lado". Y aprendí que ese nudo en el pecho no se esconde en un cajón; se mira a los ojos y se acepta. Sé que al principio el proceso es doloroso. Te quedas atrapada en un laberinto de preguntas que no tienen salida, buscando respuestas que no están ahí fuera. La respuesta real aparece cuando te haces la pregunta más valiente: ¿Te eliges tú? ¿Qué pasa cuando el plan se rompe? ¿Te eliges? ¿Qué haces cuando la vida te cambia las reglas del juego? ¿Te eliges? ¿Y cuando los demás no te ven, tú te ves a ti misma? Cada vez que una puerta se cierra, es el universo pidiéndote que vuelvas a casa, a ...

Pensamientos fugaces🌠

Si me hubieran dicho hace 7 años lo que estaría contemplando ahora, habría pensado que era una farsa. Desde lo que fui; pesimista y algo melancólica con la sociedad— me parecía absurdo sentir plenitud. Creía que esas cosas solo se conseguían después de la muerte.  Con el tiempo entendí que la libertad es algo tan subjetivo, y que en ese entonces no conocía la diferencia entre lo que significaba cada cosa. La carencia de no saber nombrar las cosas no quiere decir que no existan. Todo lo que empezó con rabia ha sido transmutado en una oleada de vapor, relajante. La mente muchas veces nos hace ver las cosas demasiado pequeñas, casi invisibles, o demasiado grandes, al punto de dar miedo. Pero la verdad es que la realidad se siente distinta: se siente real, y nada se percibe igual. Esto es solo un reconocimiento a este año, que invita a ir hacia adentro más que otros anteriores. Es el año del Ermitaño, y me gusta, porque es una de mis cartas favoritas. Este año me prometí nombrar las co...

Comprenderme fue mi primer acto de amor.

S iento que cuando uno empieza a crecer y no encuentra herramientas a su alrededor para comprender lo que está ocurriendo dentro de sí, se siente incomprendido. Eso pasa. Cada vez que las personas tienen la oportunidad de conocer mi mundo interno, siempre surge la misma pregunta: ¿por qué mi interés en estas cosas? porque ser comprendido es como la ligereza de una caricia después de haber sido lastimado por mucho tiempo. Cuando tenemos la capacidad de identificar nuestras emociones, se vuelven más fáciles de tratar. Cuando actuamos en medio de la incertidumbre, no hay conciencia. Lo que sentimos tiene una raíz, y lo que somos tiene un punto de partida. Cuando carecemos de información, nos sentimos nublados, y caminamos por la vida con una neblina que solo puede disiparse cuando sabemos el nombre de cada cosa. Llevo varios años en esto, y cada día que pasa siento que no sé tanto… y no quiero pensarlo demasiado, porque siento que mi curiosidad se apagaría. No sé tanto, por eso quiero ...

Lo que cambia, lo que no y la vida en el medio.

Creo en el cambio. En la transformación constante. En esa capacidad que tenemos de renovarnos, de pulirnos. Y me gusta que sea así. Cambio por mí, porque quiero ser mejor. Y cambio por los demás, porque imagina lo difícil que sería convivir conmigo si no me trabajara un poquito.  Sin embargo, hay cosas en mí que no van a cambiar. No por terquedad, sino porque son parte de mi esencia, como el latido del corazón o la forma en que la luna sigue sus ciclos. Sé que nunca continuaré una relación después de una infidelidad, ni mantendré una amistad después de una traición. Siempre evaluaré mis opciones antes de decidir algo y no volverme adicta a ninguna droga. Cada año tendré una libreta para escribir, hablaré con los animales y con todas las cosas, y cada mañana mi día empezará con café.  Evaluar la incomodidad, ni dejaré que otros me dirijan sin antes cuestionarlo. Seguiré escuchando más de lo que hablo, pintándome los labios de rojo y riéndome en momentos serios sin quererlo. P...

No estoy echa para todos🪐

No debo cargar con lo que otros suponen, ni sembrar en mi pecho raíces ajenas, ni regar frutos que nunca fueron míos, ni llenar mi voz de ecos que no nacieron en ella. Los rumores… ¿Desde cuándo me visto con palabras que no pronuncié? ¿Desde cuándo me roza una historia que no escribí? He aprendido a verlos desde la distancia, como el humo que se desvanece, sin tocarme, sin alterar mi calma. Mi vida es mi creación, no es un molde para todos, pero sí para mí. La autenticidad es un fuego que se alimenta de verdad, un aura que se siente, no se explica. No conoce el miedo, porque entiende la magia que genera. Si mi misterio te incomoda, ¿por qué habría de hacerlo mío? Si prefieres descifrarme en vez de sentirme, si la urgencia de entenderme es mayor que la de disfrutarme, entonces la incertidumbre es tuya, no mía. No soy respuesta, soy una pregunta abierta al viento, un enigma sin prisa, un alma que se expande sin miedo a lo desconocido. No regreso a historias pasadas, no las quiero de vuel...

Estrellas que se alinean o caminos paralelos.

Todo aquello que brinda bienestar es, en esencia, una manifestación de la felicidad. Sin embargo, la búsqueda de ese estado es profundamente personal, casi un viaje hacia la definición íntima de lo que significa ser feliz. En el terreno de las relaciones de pareja, este proceso se convierte en un desafío único: sacude el universo interior y abre caminos que pueden revelar tanto lo mejor como lo peor de cada individuo, dependiendo de la madurez emocional que haya cultivado. Todo aquello que empuja fuera de la zona de confort trae consigo grandes desafíos. Una relación de pareja despierta rincones del alma que, en soledad, difícilmente se explorarían. No importa cuánto autoconocimiento se haya alcanzado, nada se compara con el reflejo que devuelve el otro. La convivencia y el vínculo con una pareja confrontan con nuevos escenarios, donde emergen tanto fortalezas como sombras. Para algunas personas, la paz se encuentra en la soledad más que en las complejidades de una relación. No se trat...

Puentes

Si mis palabras logran provocarte algo, me siento profundamente conmovida. Es curioso cómo lo que otros escriben también me suscita una marea de emociones; a veces me envuelve la admiración, otras veces el cuestionamiento. Creo que quienes creamos, rara vez somos plenamente conscientes del impacto que nuestras creaciones pueden tener en el alma de quienes las reciben. Recuerdo a un amigo muy especial de hace muchos años, un Escorpio con quien forjé un lazo a través del arte. Compartimos vivencias tan intensas que un día decidí devolverle un fragmento de todo aquello, utilizando una pata de la mesa del arte: las palabras. Le entregué un libro que había escrito. En una pagina había palabras solo para el. Títulada: Escorpión.  Me alejé discretamente al otro lado de la habitación, fingiendo que no observaba, pero desde la distancia percibí el instante en que levantó la mirada. Sus ojos se encontraron con los míos, caminó hacia mí con las manos abiertas y lágrimas en su rostro. Me abraz...

En busca de la paciencia.

D urante la pandemia, tomé la decisión de trabajar en algo que, aunque parecía sencillo, resultó ser un desafío mucho mayor de lo que imaginaba: la paciencia. Pensaba que bastaría con hacer algunos ajustes en mi rutina diaria, pero rápidamente entendí que la verdadera paciencia no es algo superficial, ni una habilidad que se adquiera de manera rápida. Se cultiva desde lo más profundo, como una semilla que debe ser regada y cuidada con esmero.   Me propuse realizar cardio y pesas todos los días, meditar al despertar, antes de dormir, e incluso en el mediodía. Estos momentos de pausa me permitieron ver la vida desde otra perspectiva, con más calma y menos prisa. La simple observación de las pequeñas cosas diarias me mostró cuán profundamente nuestras experiencias están relacionadas con los cambios internos que estamos dispuestos a hacer. Lo que parecía un esfuerzo enorme se transformó en una oportunidad de transformación personal.   Con el sistema nervioso más calmado, mi pacien...

La mirada hacia el interior

Las situaciones que experimentamos en nuestras vidas tienen el propósito de impulsarnos hacia la evolución ; sin embargo, esto requiere un nivel significativo de introspección. Nuestras primeras enseñanzas están orientadas hacia el exterior: nos nutrimos de todo lo que vemos, escuchamos y crecemos rodeados de una infinidad de información que utilizamos. Empezar a mirar hacia dentro es una decisión que solo se toma de manera consciente. Nuestro cerebro está programado con estructuras que adquirimos a lo largo del tiempo, y continuamente seguimos sumando nuevas programaciones. Este proceso ocurre de forma consciente o inconsciente mientras absorbemos creencias.   Si tu programación está basada en la crítica destructiva, los juicios, el mal humor, la sensación de insuficiencia y la creencia de "yo bien, tú mal", es momento de reflexionar. La crítica destructiva es la insistencia en señalar lo que hacen los demás porque te causa incomodidad. Quien como costumbre lo hace no acepta...